Por increíble que pueda parecer, esta película está basada en hechos reales, en la historia de Gertrude Baniszewski, una ama de casa que, en los años sesenta, secuestró y mantuvo a una niña encerrada en el sótano en su casa de Indiana.

Allí la sometió a todo tipo de torturas, e incluso instó a sus seis hijos y a varios vecinos a que participaran de este juego macabro.

Absolutamente sobrecogedora por lo inocente del comienzo y por el desgarrador final, esta película nos enseña una vez más como alguien que de puertas afuera puede ser una persona aparentemente normal y agradable (incluso fiel devota y religiosa) en las entrañas de su hogar puede ser algo totalmente distinto.

Sobretodo me ha impactado, la forma en la que personajes totalmente ajenos a la perturbación psicológica de la torturadora, pueden adoptar rápidamente también el papel de verdugos sin sentido y sin razón aparente.

Tan irresistible puede ser para algunos la ocasión de hacer daño a otro ser humano como para despreciar cualquier implicación moral a la ligera??

Tan asustados ante los actos de otros o tan indiferentes se pueden mostrar los que son testigos??

Nadie es inocente en esta historia, a excepción claro está de la pobre niña que se vió atrapada en manos de estos lobos disfrazados de corderos que se ampararon en el comportamiento colectivo para justificar actos abominables que no en todos los casos tuvieron su castigo.