Acabo de leer en el blog de Brontë que la pobre ha sufrido en sus propias carnes lo maleducada y desconsiderada que puede llegar a ser una persona con una autoridad que tú estás obligado a respetar por el uniforme que lleva puesto, pero que no se la gana con sus acciones.

Me preocupa sobretodo porque hablamos de un componente de un cuerpo de policía moderno, aunque me consta que la mayoría de Mossos de Esquadra no comparten las formas del individuo con el que toparon Brontë y Turg.

Según iba leyendo su narración de los hechos recordé una vivencia muy parecida que protagonizamos el Mr. y yo una noche que volvíamos a casa de cenar en Barcelona, aunque a nosotros no nos abrieron el maletero (eso es que tengo cara de más buena nena que tú Brontë,jeje. Una pequeña broma para intentar relajar tu malestar).

A nosotros no nos trataron mal, pero también te quedas con la sensación de que no tienes derecho a la intimidad, que tienes que contestar todas las preguntas que te hagan sólo por que te las hacen ellos, sin derecho a decidir si es de su incumbencia o no.

En esos momentos y sobretodo leyendo lo que ha pasado Brontë no puedo dejar de oir en mi cabeza esta canción de Ismael (gran poeta urbano) :