En los oscuros años de la Gran Depresión, Michael Sullivan se debate entre la lealtad inquebrantable a su jefe, el Sr. Rooney, y su propia familia.

Son tiempos duros en Rock Island, donde la mafia irlandesa impone su ley. La prohibición sigue estando vigente y gángsteres como Al Capone están en la cima de su poder. A pesar de todo, Michael Sullivan lleva una buena vida, pagada a base de violencia y de sangre.


Todo cambiará cuando el hijo de Michael presencie por accidente uno de los encargos de su padre y se convierta en un testigo molesto.


Una película estupenda tanto en la forma como en el fondo. La historia es buena y está muy bien contada.