Hace tiempo que terminé esta trilogía fantástica que me regaló el Mr para mi santo y aunque imagino que haberla empezado después de terminal el último volumen disponible de Canción de Hielo y Fuego ha marcado mucho que no vaya a recordarla como de lo mejor que he leído, en general es muy entretenida y se lee de forma amena y rápida.
La trilogía compuesta por El Gremio de los Magos, La Aprendiz y El Gran Lord se ambienta en Imardin, la capital de reino de Kyralia, donde todos los años los miembros del Gremio de los Magos supervisan una Purga para expulsar a los indigentes hacia las barriadas exteriores de la ciudad, para que así no haya mendigos ni rateros estropeando la imagen de las zonas más ricas y amuralladas de la ciudad.
Una joven de las barriadas llamada Sonea muy enfadada contra los guardianes de tal injusta constumbre porque su familia se ve obligada a abandonar su vivienda, lanza una piedra a uno de los magos y todos se sorprenden cuando la piedra atraviesa el escudo protector de los magos y alcanza a uno de ellos.
Los magos comprenden que la chica ha desarrollado poderes mágicos de forma innata y empiezan una gran búsqueda para encontrarla ya que es muy peligroso para la élite de la magia que una de ellos ande por ahí sin su supervisión y sin que haya adquirido los conocimientos necesarios para controlar su potencial.
A partir de ahí, todas las aventuras habidas y por haber para Sonea, incluyendo secretos, conspiraciones, lealtades y traiciones e incluso desvaríos amorosos.
Eso sí el final me puso de una mala leche bastante cercana a la que me embargó tras La Boda Roja … Está claro que le cojo demasiado cariño a los personajes más tentadoramente eliminables para los autores.












