Esta es la película que fuimos a ver el viernes pasado para olvidarnos del chasco del concierto de Marlango.

Lo primero, concretar que no pienso referirme ni una sola vez a esta cinta con la horrorosa traducción que han elegido para distribuirla en nuestro país.

Cloverfield es el nombre en clave de un proyecto del gobierno de los Estados Unidos, al que pertenece una tarjeta de memoria de una videocámara que contiene la grabación doméstica que se nos muestra.

La grabación se realizó en un principio con la intención de recoger los testimonios de los diferentes asistentes a la fiesta de despedida de Rob, un joven ejecutivo al que su empresa ha ascendido a un puesto importante en su central japonesa y que por lo tanto, está a punto de abandonar la ciudad de Nueva York.

Debería haberlo hecho un día antes,jeje.

La fiesta se ve repentinamente interrumpida por lo que a priori parece un terremoto, pero que resulta ser algo mucho peor … Y no explico más, porque el trailer ya la destroza suficiente.

Esta película es el último proyecto del productor J.J. Abrams (conocido sobretodo gracias al éxito que está cosechando la serie de televisión “Lost”) y ha generado una expectación importante desde que se empezaron a ver imágenes en la red.

Se sabía que era una película grabada con la técnica “cámara en mano” para conseguir una sensación de realismo de la historia que narra y se sabía que era una de esas películas de las de catástrofes y que estaba ambientada en Nueva York.

Bien, pues cuando nosotros fuimos a verla, a partir del minuto 15-20 de la película, precisamente cuando ya se ha acabado la pesada introducción y empieza el movimiento y la acción, empezó a desfilar gente hacia la salida en una cantidad importante. ¿Pero es que la gente no se informa de lo que van a ir a ver antes de elegir la película?

Yo la verdad me lo pienso muy mucho antes de despilfarrar 14,8 euros, que es lo que cuestan en Barcelona dos entradas de cine.

A mí me gustó mucho. No es una obra de arte, ni mucho menos una cinta independiente o experimental como alguna vez leí que la describían, en esta cinta hay efectos especiales y animaciones por ordenador en cantidad y eso cuesta muchísimo dinero.

Pero yo me encontré exactamente lo que me esperaba. Iba preparada para no marearme con el movimiento de la cámara y sentí rápidamente empatía con el pobre chaval al que responsabilizan de llevar la cámara y que se lo toma absolutamente en serio.

Realmente la evolución de la historia es absolutamente previsible y cada paso que dan es el más heroico y peliculero posible, pero hay un par de escenas impresionantes que compensan el resto de material trillado.

Sí que me parece que el final no es el más impactante que le podían haber dado a la cinta, pero después de leer hoy que habrá una secuela en breve empiezo a entenderlo …