Lo acabé el sábado y ya me estoy arrepintiendo de haberlo devorado tan rápido …

Mis primeros temores de que la historia se contaminara en mi imaginación al coincidir el nombre del protagonista con el de mi hermanito, se vieron rápidamente olvidados en cuanto me dejé sumergir en la narrativa de este escritor. Una narrativa que como mínimo es muy particular y característica.

El juego del ángel, como seguro habreis leído en todas partes antes de su publicación, es una especie de precuela de La sombra del viento, aunque sólo cronológicamente ya que está ambientada unos años después de los acontecimientos de esa primera novela, pero los protagonistas son distintos.

Los que hemos leído la primera novela, descubrimos eso sí personajes que reaparecen y a poco del final incluso nos encontramos con el que fue (será, es difícil encontrar el tiempo adecuado cuando se hacen saltos) el protagonista en La sombra del viento.

El protagonista de El juego del ángel es un joven escritor que procura labrarse el éxito en su profesión, pero se encuentra con todos los obstáculos habidos y por haber.

Trabaja incansablemente en la redacción de “La voz de la industria”, un periodicucho de la época hasta que el resto de sus compañeros, viéndose amenazados por las ganas de prosperar del chaval, provocan su despido.

Sin embargo, este hecho lo llevará a recibir un encargo de naturaleza intrigante y casi maléfica que se verá obligado a aceptar y que será el nexo común con otro escritor ya fallecido, con el que aparentemente le unen muchos más detalles.

Y hasta aquí puedo leer … que no quiero estropearle nada a nadie.

Este nuevo libro de Zafón, me ha gustado tanto como La Sombra del viento o Marina. Lo he encontrado más oscuro y crudo, pero es que la historia es distinta y lo requiere.

De la mano de sus descripciones, me he sumergido de nuevo en otra época de una zona tan conocida para mí como es el Raval o el Gótico de Barcelona.

He imaginado como se contemplarían en esa época las construcciones que se llevaron a cabo para la exposición del 29 y he paseado mentalmente por calles tan conocidas para mí como Arco del Teatro, donde el autor sitúa su ya famoso Cementerio de los Libros Olvidados o por la calle Santa Anna donde está situada la librería de Sempere e Hijo (protagonista de la primera novela de la serie), aunque siempre que me la imagino me viene a la mente una que hay en la calle Canuda (paralela a Santa Anna) que aún hoy en día compra y vende libros antiguos.

He sonreído con la relación que Zafón ha creado entre el protagonista y un personaje femenino muy moderno para la época, aunque finalmente lo reconduce para que quede dentro de los cánones establecidos.

Y he sufrido un poco con la angustiosa evolución de ese encargo literario tan especial, aunque tengo que reconocer que es la parte que menos me ha enganchado de la historia. He sufrido mucho más con la historia de amor imposible, cuantos más años transcurren más ñoña me vuelvo.

Ahora, a esperar otros tres o cuatro años según previsiones del autor para la publicación del siguiente libro de la saga.