El osezno polar Knut, fenómeno mediático en Alemania después de que su madre lo abandonara y tuviera que ser criado por un cuidador del zoo, ya ha sido separado de éste, debido principalmente a que el animalito ya pesa casi 50 kilos y los juegos con su criador empiezan a ponerse peligrosos para la integridad de éste y después porque el osito tiene que empezar a ser independiente para poder acabar integrándose en un grupo de su misma especie.

Rechazado por su madre al nacer, el 5 de diciembre pasado, Knut fue cuidado y alimentado por un cuidador durante siete meses y fue presentado al público acompañado por este padre adoptivo, que jugaba con él.

Su corta vida y su entrañable aspecto, que ocuparon varias páginas de la prensa internacional (sin que yo me enterara del tema, debió ser en fin de semana que desconecto), le han valido un renombre internacional y un éxito comercial.

El zoo, cuya afluencia de visitantes ha aumentado, ha patentado el nombre “Knut’”como marca comercial. A fin de cuentas todo es un negocio.

Es algo que nunca llegaré a comprender, el hecho de que algunas veces la madre sin motivo aparente reniegue de su cria y se desentienda de ella o incluso llegue a matarla.

Seguro que hay una razón que justifique este instinto natural porque la madre naturaleza es sabia, pero no por ello me parece menos cruel.