Ni Adolf Hitler ni la Alemania de 1939 saltaron al primer plano de la actualidad mundial tal y como nos contaría la historia. Los dos evolucionaron tratando de evitar sus peores errores del pasado: tanto Alemania como el propio Hitler buscaban a quién culpar. Juntos iniciaron una danza macabra para encontrar seguridad y una identidad propia. Azotada por un miedo frenético y enardecida por el “refugio Hitleriano”, Alemania cedió complacientemente su voz a un solo hombre. Adolf Hitler subió al poder gracias al silencio de personas que podrían haber dicho… pero no lo hicieron. Y su silencio permitió que el mal se propagara.
Cómo me ha gustado esta película … Es larguísima (dura más de tres horas) y a ratos se hace un poco lenta, pero me ha encantado.
Cuánto daño puede hacer un gran demagogo si la gente que puede no le para los pies cuando es el momento oportuno … Según este gran retrato de este personaje histórico, Hitler era un don nadie sin aptitudes para nada concreto pero que encontró en la exaltación del espíritu nacionalista y del odio hacia los judios su “leitmotiv”.
No hubiera dado mucho que hablar si algunas personas influyentes de la época no lo hubieran encumbrado hasta lo más alto, para arrepentirse cuando comprobaron a quien habían puesto al frente de su nación.








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1 lector ha dejado su comentario
Esta peli la vi hace mucho tiempo y en efecto es muy buena. Muy curioso ver esta parte de la historia que la mayoría no conoce.
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