Nicolás encuentra a la mujer de su vida y al hijo que él no ha tenido, pero que ansía tener, de un solo golpe, una mañana en el avión que los lleva de Alicante a Barcelona.
Él es inventor de juguetes. Ella, viuda reciente de un capitán de aviación muerto en Iraq, es una ornitóloga que estudia en Cataluña el paso de las palomas torcaces y su hijo, Raúl, de ocho años, es un fantaseador de primer orden.
A partir de este encuentro, la historia de amor a tres será perfecta hasta que repentinamente Ingrid decide que todo se ha acabado.
¿Por qué? No hay quien entienda sus razones: nunca serán más felices de lo que lo han sido hasta ese momento…

Una película preciosa, hace tiempo que no disfrutaba tanto con una historia …

Me ha sorprendido Bebe (conocida por su faceta de cantante) encarnando a una estudiante argelina a la que le toca hacer de hada para Raúl (es largo de explicar).

Todos deberíamos crecer en ambientes así, donde alguien nos contara cuentos de hadas y no nos dejaran crecer tan rápido …

La banda sonora fantástica con melodias preciosas de piano con algún violín intercalado muy de vez en cuando y el piar de los pajaritos.