Daniel Alonso y su esposa Laura abrieron su empresa de reparaciones en Buenos Aires hace más de 12 años, ofreciendo a sus clientes todo un catálogo de reparaciones eléctricas, electrónica, carpintería o plomería.

Sin embargo, el negocio no les funcionaba demasiado bien hasta que decidieron cambiar la forma de publicitarlo: ahora ofrecen “un marido de alquiler“.

Y es que aunque era costumbre que las pequeñas chapucillas de casa las hiciera el marido, cada vez son menos los que se atreven (o los que le apetece) y cada vez hay más escenarios cotidianos diferentes donde se necesita un manitas que arregle diferentes temas y que no te cobre una fortuna por ello.

Con ese slogan se generan multitud de anécdotas y equívocos curiosos, como cuando un día a las 3 de la mañana sonó el teléfono, y cuando la esposa contestó, una mujer le dijo “necesito un hombre”, a lo que la esposa se apresuró a aclarar que su marido sólo hacía reparaciones o cuando un hombre que ejercía la prostitución les envió un email ofreciéndose a cubrir las faenas para las que no dieran a basto.

El “marido de alquiler” cuenta también que la repercusión del nombre de su compañía fue tal, que han tenido problemas legales con gente que intentó copiárselo, aunque es una marca registrada en el país, y hasta tuvieron un juicio con un programa de televisión que quería partir de su historia para hacer un programa de ficción.

Comentan que muchas otras empresas de reformas les han copiado el nombre fuera del país, donde ya han renunciado a registrarlo y la verdad es que sólo introduciendo “maridos de alquiler” en Google.es ya he encontrado una con ese nombre en Madrid y otra en Valencia.

A ver si encuentro una en Barcelona que siempre hay apañillos que hacer en casa … Aunque en mi casa las chapuzas las acabo haciendo yo misma con tal de no esperar a que venga nadie a arreglarlo.

Vía : ADN.es.