Justo después de hipotecarse para pagar 240.000 para comprar una casa en el barrio del Carmel de Barcelona, la pareja compradora se enteraban de que el Ayuntamiento había acordado derruirla, tan solo quince días después de que formalizaran la adquisición.

Ni los antiguos propietarios, ni la inmobiliaria, ni el ayuntamiento ni los notarios, nadie advirtió a la pareja de que la finca podría acabar entrando en un plan de mejora del barrio que prevé derruir 500 viviendas y entre ellas la que compraban.

Lo curioso es que todo el barrio sabía que seguramente esa finca se encontraría entre las que serían derrumbadas.

Y no es que se trate de unos ingenuos compradores que olvidaron comprobar en el registro si su futuro inmueble sufría alguna carga o estaba en correcta situación, si no que cuando lo hicieron en el Ayuntamiento les aseguraron que la casa no tenía ninguna afectación vigente.

Ahora la pareja ha puesto el caso en manos de un abogado para estudiar si presentan una denuncia penal por estafa.

Cada vez que leo uno de estos casos me dan escalofríos, porque cuando yo buscaba piso estuve a punto a punto de sufrir un caso parecido.

Me salvó que un amigo de mis padres que vivía en el pueblo donde estaba el piso les contó que esa finca iba a ser derruida por el Ayuntamiento al año siguiente y en mi caso, me di el gustazo de presentarme a la segunda visita con el de la inmobiliaria y cantarle las cuarenta.

Por una vez le agradecí infinitamente a mi madre que le vaya explicando mi vida a todo el que se encuentra …

Vía : 20 minutos.