Thomas Lang es un ex militar, y ahora pistolero a sueldo, una mezcla entre antihéroe y filósofo trasnochado.

Un día se topa con un tal McClusky, quien le ofrece cien mil dólares por asesinar a Alexander Woolf, un empresario americano.

Indignado, Lang rechaza el encargo, y decide en cambio advertir a la víctima del peligro que corre: una buena acción que no quedará impune.

A partir de ese momento el protagonista se verá inmerso en un torbellino de mentiras, corrupción y violencia mientras intenta salvar a una bella dama y evitar un baño de sangre a escala mundial.

Hugh Laurie es conocido a nivel mundial a raiz de su encarnación en el médico más borde de todos los tiempos pero en su Reino Unido natal ya era un actor muy conocido antes de esta gran oportunidad.

Esto lo sabía, pero lo que no sabía era que escribía novelas policíacas.

Esta se la compró el Mr. en navidades y ahora ha sido el turno de que pasara por mis manos.

Me llama la atención que el autor escribiera este libro en 1996, pero durante toda la lectura no he podido dejar de imaginarme un personaje muy similar al Dr.House como protagonista de esta trama.
Le va como anillo al dedo.

El personaje es igual de provocador, irreverente, poco ortodoxo, amante de las motos …

Yo estoy convencida que cuando hizo el cásting para interpretar a House, se inspiró en el personaje que ya había creado para esta historia.

El libro en sí, no está mal. Al principio me pareció demasiado parodia, pero después de unos cuantos capítulos le coges cariño a Thomas Lang e incluso al final te acaba importando si salvará su vida o no.

Lo que no me ha gustado son los personajes femeninos, que o son totalmente estúpidos o totalmente desesperados.