El viernes pasado me levanté con toda la intención de escribir un post absolutamente autocompasivo para desahogarme de la gota que colmó el vaso en cuanto a los asuntos laborales que ya hace tiempo que se vienen torciendo, porque ya que en el plano real no puedo hacer nada para cambiar la situación (y menos ahora con el panorama actual y la hipoteca al cuello más que nunca, que a mí aún no me ha aplicado la revisión desde que el euribor está a la baja) por lo menos me apetecía despotricar a diestro y siniestro sobre las empresas que te venden papel mojado y proyectos muy interesantes y luego todo se queda en nada o lo que es aún peor, las que se lo piensan mejor y contratan a otra persona “más preparada” para realizar el proyecto que te propusieron, condenándote a ti a una puesto indeterminado temporal hasta nuevo aviso muy preocupante.

Pero como todo el que me conoce medianamente bien sabe (incluidos los que pasais por aquí a menudo, que como mínimo seguro que lo intuís) no se me da nada bien desahogarme … así que sustituí el post terapéutico por un fin de semana largo de desconexión total que he pasado rebozándome en las miserias de ficción de la quinta temporada de Anatomía de Grey (sabía que la había ido acumulando por una buena razón).

Así que después de esa catarsis de llanto, he afrontado esta semana un poco más corta no con muchas ganas pero sí más liberada,jeje.

Por suerte quedan dos meses para las vacaciones y eso si es una meta que me anima!!

Y además la canción que ha escogido este año Estrella Damm para su anuncio veraniego (que sin duda escucharemos hasta la saciedad), me gusta!! El que no se consuela es porque no quiere,jeje.