Inglaterra, siglo XIX.
Dos hermanas, una pura razón (Emma Thompson) y otra pura sensibilidad (Kate Winslet), se enfrentan al amor y a las adversidades de la vida.
Al morir su padre, ellas, su madre y su hermanita deben abandonar su hogar, que pasa a manos de un hermanastro, hijo de un primer matrimonio.
Deben mudarse al campo, y es entonces cuando conocen a los hombres que les harán comprender que sólo la sensatez o los sentimientos no son suficientes para vivir y comprender el mundo.

Me gustan mucho más los libros de Jane Austen que sus adaptaciones a la gran pantalla. Pero de las obras de esta escritora que se han trasladado a este medio, sin duda esta es mi preferida.
Es en la que los personajes cinematográficos más se adaptan a los que había forjado en mi imaginación.

Y en esta nueva revisión de la película he podido volver a reir a carcajada limpia con el personaje que interpreta Hugh Laurie, que no tiene nada que envidiar a House en lo que a borderías y falta de tacto se refiere.