startrekpostercriticaHe dejado pasar todo un día para escribir ésto, porque de lo que hubiera escrito ayer tarde recién salida de la sala de cine seguramente me habría arrepentido …

La undécima entrega cinematográfica de la franquicia Star Trek y la apuesta personal de J.J.Abrams por retomar esta historia desde un punto de vista apto para todos los públicos y no sólo para los que ya fueran fans, pasa por mostrar el punto de partida de la historia, así no hace falta que el público tenga conocimientos previos sobre el tema.

El protagonista es un joven James T. Kirk, rebelde e insubordinado y con un porvenir y unas metas muy poco claras para su vida.

Por otro lado, también veremos desde la infancia al inteligente Spock (el “heroico” Zachary Quinto), serio y responsable siguiendo siempre las normas, menos cuando le tocan el tema de su mezcla de orígenes vulcanianos y humanos.

Los dos jóvenes protagonistas coincidirán en la academia de la Flota Estelar y acabarán luchando codo a codo para detener al malvado Nero (Eric Bana), un Romulano que buscando venganza, pretenderá exterminar no sólo a la tripulación del Enterprise sino a todos los planetas que conformen la Federación.

Así a priori, no suena mal… y el trailer era de los que prometen acción a raudales :

El caso es que nada más empezar la película me encontré con mi “némesis” en cuestión de personajes cinematográficos : el típico protagonista rebelde, problemático, pasota y graciosillo al que todo el mundo le consiente cualquier cosa porque curiosamente es el mejor en lo que hace y eso lo compensa todo.

Eso y que el sonido del cine estaba ajustado al nivel de fin de semana para una sala donde 100 personas estuvieran cuchicheando entre sí a gritos (altísimo vamos) me predispusieron muy negativamente a las dos horitas que aún tenía por delante.

Conforme avanzaba la película los chistes malos y las situaciones cómicas más aparatosas y rebuscadas tampoco iban ayudando demasiado.

Y lo realmente increíble es que ni siquiera un desaprovechadísimo Simon Pegg me hizo sentir ni el menor interés por lo que estaba ocurriendo en la pantalla.

No sé la de veces que consulté el reloj pensando en si llegaría a tiempo de ver el Crackòvia, que esos sí me hacen reir.

Reconozco que la enorme desilusión que me he llevado con esta película ha sido infundada, porque debía haber deducido por los trailers que había visto que el tono de la historia no iba a ser precisamente serio, pero supongo que no vi lo que no quería ver. Me hubiera gustado una historia más serie y coherente porque mira que a nivel de efectos especiales tiene escenas buenísimas … todo no puede ser,jeje.