Ellen y Martin Shaw se trasladan a una antigua casa que ha estado deshabitada durante casi un cuarto de siglo.

Allí esperan comenzar una nueva vida tras la trágica pérdida de su hijo.

Cautivados por el bello paisaje que les rodea, la joven pareja siente que finalmente, podrá dejar atrás el pasado.

Ellen comienza a decorar el interior, mientras Martin se lanza a escribir con feroz determinación.

Pero pronto las cosas empiezan a cambiar. Ellen comienza a tener visiones de su inminente muerte. Martin, cada vez más retraído en los oscuros pasajes de su mente, reacciona con hostilidad.

En un manicomio, Ellen descubre al anterior propietario de la casa, Frank Kosinsky. Ha convertido su celda en un archivo histórico de la región y un documento medieval habla de extraños crímenes cometidos en la propiedad desde hace siglos.

Ellen comprende que sólo podrá descubrir la verdad si deja de confiar en lo que ven sus ojos y en su corazón. Sólo podrá confiar en su miedo.

Me ha recordado demasiado a “El resplandor” …


Casi un año después del brutal asesinato de una joven del pueblo, aún sin resolver, aparece un muchacho desnudo cubierto de sangre a las puertas de la oficina del sheriff de Shallow Valley.

Gotas de sangre fresca siguen goteando de un misterioso cuchillo que el muchacho sujeta firmemente en su mano.

El mismo cuchillo que Jack intentó arrebatar de las manos del asesino de la joven hace ahora doce meses.

Muy inquietante y verdaderamente impresiona ver a un chiquillo completamente cubierto de sangre …

Aunque lo que más gracia me hizo de la película es el momento en que una de las ayudantes del Sheriff con la única ayuda de un microscopio determina que en una muestra de sangre de la que cubre al chico hay almenos tres tipos diferentes de sangre …

¿Para qué se gastarán el dinero en carísimos aparatos en otros departamentos de análisis?

Este tipo de detalles a veces hacen perder toda la credibilidad que le podría conceder a una película.